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Los silenciosos. 2.

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Rosa no concebía cómo pudo Maritza enamorarse de aquel hombre. Le parecía horrendo. Todavía no olvidaba las risas de aquellos paisanos cuando afirmó en medio de la multitud, que no veía dónde estaba el milagro. Lo que observaban en la ventana era una sombra que se movía desde adentro de aquel aposento que impresionó a la multitud aglomerada que creyó ver la figura del fraile muerto, y que correspondía a lo que los Gamboas decían, y que según Numa no eran más que los embustes de una familia para conseguir indulgencias a costa del franciscano. Pudo sentir la rabia de los fieles que rezaban con sus escapularios en medio de sus manos los misterios de la encarnación de un alma en pena ante la vista de ellos. Todos lo miraron para que se callara y el padre pudiera seguir con las letanías. Oraban por su alma. No los conocía. Ella en cambio sabía de la devoción de estos por los misterios de la fe, de su felicidad con aquellos monjes de la Candelaria, y además p...

Los silenciosos 2. Capítulo 5.

Los silenciosos 2. Capítulo 4.

Los silenciosos 2. Capítulo 3.

Los silenciosos 2. Capítulo 2.