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Los silenciosos. 2.

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4. Sí. Esos silencios no le gustaban. Todos se habían ido. Recordaba que Maritza lo llevó hasta la cama en medio de la algarabía que provocó luego que declamó una de sus poesías preferidas acompañado de los muchachos que llegaron a departir en compañía de ella. Se parecían a los adolescentes que después de abandonar o culminar sus primeros estudios cogían rumbos distintos adonde la suerte de sus vidas dependía de los sueños que los movía desde las montañas hasta las ciudades, a donde querían realizarlos. Afortunadamente se sentía más libre que en las fiestas cuando Marleni era la anfitriona y su presencia al lado de Maritza no solo las incomodaba, si no que algunos de los otros invitados preferían ubicarse en otro sector como reafirmando que allí no era bien recibido. Las viejas amistades de ellas a pesar de que la saludaban en medio de sus zalamerías de esa sociedad pacata de la que tanto se mofaba Maritza, no hacían más que motivarlo a tenerla cerca para que ningú...

Los silenciosos 2. Capítulo 6.

Crónicas policíacas

Los silenciosos 2. Capítulo 5.